jueves, noviembre 10, 2005

Un libro malo.

Sé que soy yo quien dice que un crítico, de lo que sea, nunca puede criticar para mal, en caso contrario no es un buen crítico. Es como un código de honor: si no te gusta algo y no tienes nada bueno que decir, no digas nada, pero no sueltes mierda sobre gente que trabaja y se esfuerza. Nada más.

Hoy voy a romper este código y espero que se me dispense por dos razones: 1.- no soy un buen crítico 2.- no creo que este blog tenga ni por asomo la repersución necesaria para que mi opinión trascienda eso, mi opinión, y no irá mucho más allá de estas letras; vamos, que me lo puedo permitir. Si con ello me dispensais os lo agradezco.

Pues el desgraciado en cuestión es un libro que agarré por casa para acercarme al mundo del Zen, del Tao etc, ya sabeis, ese pensamiento oriental tan extraño y alejado de nuestro imaginario. El título no apunta mal: El silencioso Tao; reflexiones de un científico al otro lado del espejo. El autor es Raymon M. Smullyan, parece ser que un brillante matemático, mago profesional (sí, mago), y autor de libros tales como: Este Libro no tiene título, La Doma y el tigre o Otras Fantasías Filosóficas.

A lo que vamos, que el libro es un despropósito. Es malo, simplemente es malo. Quiere profundizar en el Tao y tropieza en absurdos uno tras otro, y no hablo del absurdo que el maestro Zen usa como respuesta, tanto verbal como física, para las preguntas de sus pupilos, me refiero a absurdo en tanto que utiliza diálogos socráticos con el fin de humillar a un supuesto MORALISTA. Ese Moralista es siempre un kantiano, un hombre que piensa en el deber por el deber, por un código de máximas. Estos diálogos son exasperantes, aburridos, incoherentes, mal formados. Nadie dijo que lo que Platón hacía fuese fácil. Por Dios, qué horror. Llega a hacer un diálogo entre un hombre y Dios acerca del libre albedrío para llegar a la conclusión de que el taoísta no piensa acerca de ello, y por eso los perros son los más sabios. Dios se pone a decir que sus poderes están limitados por la racionalidad, que él no puede hacer un triángulo escaleno con los tres ángulos iguales, lo cuál es evidente... ¡madre de Dios! como que no hubo ostias ni nada al respecto. Para empezar ya son los Santos Padres los que abogan por la omnipotencia absoluta. Evidente sin duda. Y racional... uy, ahora le interesa usar la racionalidad, pero en los diálogos contra los Moralistas les acusa de ser eso mismo, demasiado racionalistas.

Tendría que transcribir unos de estos diálogos pero son demasiado largos. Pondré uno recortado. No es diálogo, es una reflexión delirante.

No sacrificaría ni un solo cabello aunque con ello salvara a toda la humanidad. Yang Chu. Parte de esta cita.

La clave es la siguiente -dice. Si siento que he de ayudar a los demás he de sacrificar mucho más que un simple cabello. He de hacerlo por mi propia iniciativa sin que nadie me lo diga.Y si no me siento dispuesto a colaborar, ningún razonamiento o moral, o cualquier cosa que se me haya dicho, aumentará mi deseo de colaborar. (...) Existe quien cree que nuestras naturalezas son altruístas y egoístas, y dicen que el proceso de inculcar altruísmo sólo sirve para arruinarlo e impedir su crecimiento. Otros taoístas dijeron: "dejad de aconsejar cosas como la bondad y el deber, y la gente recuperará al amor por sus semejantes".

Es un delirio. No me importa. No cualquier cosa que se diga en nombre del pensamiento oriental tiene por qué ser algo profundo ni digno de tenerse en cuenta.

Lo dejo aquí. Probaré nuevos acercamientos por otras vías.

Por cierto, veo que este pensamiento camina por ese armonía con la naturaleza y con el entorno, happy happy, pásame el porrete, el nirvana, etc. Si quereis algo realmente bueno sobre ello, debeis volver a los viejos libros de arte y abrir por la parte del expresionismo, sobre todo por el movimiento Francés de Les Fauves, ya sabeis, Matisse y compañía. Ese arte es pura armonía donde el contexto deja de ser tal y se funde con los personajes. Matisse concretamente es un tipo influenciado por esas corrientes orientales.

Besitos.

3 comentarios:

Adro dijo...

He tenido que dejar el libro,no pude más. Me quedaban cuarenta hojas, pero es que no pude más. Cada hoja era una bofetada. ¡Qué horror!

Michi dijo...

Leyendo libros de supusetos magos es lo que pasa...

Curiosamente leí otro libro sobre el Tao realmente terrible y mal documentado. Incluso el Tao Te King, pese a ser dificilmente traducible, era una sucesión de "bofetadas" como dices tú.

Cuando vuelva a Gijón, puede que para el puente de la constitución, intentaré acordarme y llevarte un libro que compara el sufismo islámico y el taoísmo chino. Un trabajo muy serio pero quizás demasiado denso para un profano de la filosofía como yo.

Si te interesa el libro se llama "Sufismo y Taoismo" y es de Toshihiko Izutsu, Ediciones Siruela. Toshihiko es profesor honorario ed la universidad japonesa de Keio y enseñó filo´sofía islámica en el Institue of Islamic Studies de la universidad de McGill de Montreal. También desarrolló su labor docente durante los diez años que pasó en Irán.

Vamos, alguien con criterio para opinar sobre lo que escribe. No un simple "ilumiado" que cree saber escribir.

Adro dijo...

Sease.

Este libro es que lo encontré por casa y bueno, tenía buena pinta, pero iba por la mitad y me estaba tirando de los pelos. Total, que cuando le digo a mi padre que vaya libro más malo que tiene del Tao me dice: "ah, ya, es una mierda". Eso me pasa por no preguntar antes.