martes, abril 25, 2006

En el camino.

Después el saxofonista volvió a subir al estrado y pidió un compás lento y miró tristemente hacia la puerta abierta por encima de las cabezas de la gente y empezó a cantar Close Your Eyes. Las cosas se calmaron durante un momento. El músico llevaba una andrajosa chaqueta de cuero, una camisa morada, zapatos muy viejos y unos pantalones sin raya; no le preocupaba. Parecía un Hassel negro. Sus grandes ojos pardos estaban llenos de tristeza y cantaba lentamente con largas y meditabundas pausas. pero al llegar al segundo estribillo se excitó, agarró el micro y saltó de la plataforma al suelo doblándose sobre él. Para cantar cada nota tenía que tocarse la punta de los zapatos y alzarse a continuación para reunir toda la fuerza en sus pulmones y se tambaleaba y titubeaba y sólo se recuperaba con el tiempo justo para la siguiente nota lenta. "¡To-o-o-oca la mú-u-u-usica!" Se echaba hacia atrás con la cara hacia el techo, el micrófono muy cerca. Luego se inclinó hacia delante y casi da con la cara contra el micro. Miró hacia la calle frunciendo los labios con desdén, la expresión de burla y desprecio hip de Billie Holiday..."mientras nos ama-a-amos"... Se tambaleó hacia ambos lados..."el amo-o-o-or" ... Agitó la cabeza disgustado y como aburrido del mundo entero... "Todo debe estar"... ¿Cómo debía estar? todos esperaban; y él soltó lamentándose... "Muy bien". El piano atacó el estribillo. "Así que ven y cierra tus hermosos ojos" ... le temblaba la boca, nos miraba, a Dean y a mí, con una expresión que parecía decir: "Eh, ¿qué es lo que todos andamos haciendo en este triste mundo negro?" ... y entonces llegó al final de la canción, y para eso eran precisos muchos preparativos, y durante ese tiempo se podían mandar mensajes a García alrededor de todo el mundo porque ¿qué importaban a nadie? Porque aquí estábamos tratando de los precipicios y abismos de la pobre vida beat en las calles humanas dejadas de la mano de Dios, y eso dijo y eso cantó: "Cierra... tus" , y el grito llegó hasta el techo y lo atravesó y alcanzó las estrellas... "!O-o-o-ojo-o-o-os" ... y se bajó del estrado a pensar. Se sentó en un rincón y no hizo caso a nadie. Miraba hacia abajo y sollozaba. Era el más grande.


Jack Kerouac.
"En el camino".

1 comentario:

Paloma dijo...

Y mandarlo todo a carajo,
y llorar hasta que te piquen los ojos,
e ignorar a los de alrededor para que se den cuenta que quieres estar solo,
y chillar y patalear,
y después de todo quedarte dormido más agusto que nunca.

Estas son algunas de las cosas que deberíamos hacer más a menudo para que no logren acabar con nosotros...