lunes, mayo 23, 2005

Tristeza.

En efecto. Todo el mundo sabe que cuando es mediodía en Estados Unidos el Sol se pone en Francia. Bastaría ir a Francia en un minuto para asistir a la puesta de Sol. Desgraciadamente, Francia está demasiado lejos. Pero sobre tu pequeño planeta te bastaba mover tu silla algunos pasos. Y contemplabas el crepúsculo cada vez que querías.

- Un día vi ponerse el Sol cuarenta y tres veces.
Y poco después agregaste:
- ¿Sabes?... Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de Sol...
- ¿Estabas, pues, verdaderamente triste el día de las cuarenta y tres veces?

El principito no respondió.


Antonie de Saint-Exupéry
El Principito.



Es increíble cómo ese sitio escogido, querido, ausente, tranquilo, etc, puede colmarnos de paz y armonía interior. Me refiero a ese lugar que todos tenemos al cual acudimos cuando tenemos que hacer un alto urgente en el camino, ya sea para pensar, ya sea para tranquilizarnos o para tomar un respiro. Es un espacio cuya máxima cualidad es la de ser un lugar escogido por nosotros. Las razones pueden ser muy variadas, tan distintas como distintas son las personas. No tiene por qué ser un lugar grandioso ni portentoso, tampoco tiene por qué estar apartado del mundanal ruido ni ser solitario, de hecho, no tiene ni que ser un espacio físico, puede ser simplemente una persona. Ese lugar es una válvula de escape, es un sitio que nos espera para cuando necesitemos pensar en calma concentrándonos en un problema, o para cuando necesitemos ausentarnos del mundo unos minutos, o meramente un lugar donde tomar aire para continuar soportando la carga diaria. Es un espacio donde podemos respirar hondo y volver al ring con más decisión. Todos tenemos ese lugar.

¿Cuál es el tuyo?

2 comentarios:

Michi dijo...

Pues es el mío no es un lugar concreto, como dices no tiene por qué serlo. Pero para alcanzar ese grado de tranquilidad necesario para que vayan fluyendo los pensamientos me viene muy bien el sonido del mar de fondo o la luz de las velas para "desconcentrarme".

Cuál es el tuyo?

Adro dijo...

La soledad.